A duermevela. En ese punto en el que empiezas a escuchar todos los sonidos que te rodean distantes, oí su voz. Me llamaba por mi nombre, y no supe distinguir si era una ensoñación o realmente estaba ocurriendo. Me miró sonriendo, el cabello pelirrojo, una belleza extraña y adictiva que hacía que no pudiera dejar de mirarla. De risa dulce y cara angelical y una serpiente enrollada alrededor de su cuerpo.
- ¡Qué divertidos sois los humanos!
- ¿Y tú quién eres?
- Deberías saberlo pero tampoco importa mucho. ¿Te ha convencido Raziel de que el mundo es un lugar maravilloso y que tienes que ser bueno y honrado?
- Me ha convencido de que no puedo luchar contra mi naturaleza.
- Eso tendríamos que verlo. A los humanos es muy fácil tentaros. Sois tremendamente maleables, sólo tendría que poner un súcubo en medio y esperar para disfrutar. Vería cómo todos vuestros principios y valores saltan por los aires pero tranquilo, que no sólo los hombres, el género femenino es exactamente igual, sólo que vosotros tan estúpidos que lo acabáis contando.
- Ya es la tercera visita, dime lo que me quieras decir y vete de una puta vez.
- ¡Eh! Relaja. Sólo estamos manteniendo una conversación entre personas. Bueno, entre un demonio y una persona.
- ...
- ¿Qué pasa? ¿No te gusta la idea de la tentación? ¿De sucumbir a los encantos de otro ser o no, humano? Todos tenemos nuestras tentaciones, todos tenemos un precio, sólo hace falta saber cuál es. Además los humanos sois tremendamente extraños. Tenéis la costumbre de abrazar aquello que más duele. Cuanto más dañino sea algo, una persona, una droga, lo que sea, más os engancha y más difícil es que abráis los ojos.
- A veces las personas son peores que la droga. Más adictivas, al menos.
- Hay veces que matan más lento, es verdad, pero sigo sin entender cómo sois capaces de llegar amar algo que os envenena día a día, y de conformaros con lo que tenéis sin intentar aspirar a algo mejor. Es una variación extraña del masoquismo, os torturáis en vida sin saber que vuestras almas pueden acabar ahí abajo. Me dais pena en el fondo.
- ¿Y...?
- Que sois tan insignificantes... Débiles de espíritu, es tan sumamente fácil quebraos. Unas palabras, una mirada, una buena follada, y ya estaríais aullando a la luna y jurando amor eterno. Y cuanto peor se porte una persona con vosotros, más querríais permanecer a su lado. Sois unos yonkis del dolor aunque vosotros los llamáis amor, erróneamente, claro.
- Un demonio hablando de sentimientos...
- Ex de Adán para más señas. Y ya sabes lo que significa ser un ex y lo porculero que pueden llegar a ser -dijo sonriendo-. Creo que somos el máximo exponente de esa adicción al dolor que tenéis, somos como las esquinitas de esas páginas de los libros que doblas antes de dormir, por mucho que intentes volver a estirarla, ya no se quedará igual.
- Pero no marcará el curso de tu vida ni la página que tienes que leer.
- No, pero estarás en ella un buen rato leyendo hasta que te des cuenta de que todo lo que hay escrito ya lo has leído y volver a leerte lo mismo es un coñazo, porque el final del libro sigue sin cambiar. Jajaja.
- ¿Y qué quieres un libro sin marcas? ¿Una persona sin pasado?
- ¿Por qué no...?
- Porque las páginas dobladas y las cicatrices del pasado te han convertido en la persona que eres ahora mismo.
- En el fondo te admiro. Eres un jodido romántico empedernido, y claro, así te va. No tienes remedio. Pero sigue siendo muy divertido ver cómo se te para el corazón cuando pasas la mano por encima de esas cicatrices -dijo relamiéndose. Es un dolor profundo y dulce, de sabor intenso. Como cuando te entran las dudas sobre la persona a la que teóricamente quieres, simplemente, sublime.
- Por suerte, llevas sin probarlo de mí un tiempo largo y más que pasará.
- Es cuestión de tiempo. Te acabarás tragando tu propio ego porque lo mejor que tenéis los humanos en la vida es lo etéreo de la misma. No sabes qué pasará dentro de cinco minutos y sin embargo os hacéis promesas de amor eterno. Disfruta el momento joder. ¿Qué hay de malo en acostarse con una? ¿Dos?¿Treinta?
- No hay ningún problema siempre que...
- Siempre que no te creas todas las mentiras que se dicen para follar y, sobre todo, después de follar. Y tío, se duerme mejor sólo, la educación es llevar el postre pelado a la cita, no invitar a dormir. No te confundas. Sois objetos, tú para ellas, y ellas para ti. Pero no hay nada de malo en ello. Son necesidades que tenéis que calmar, y además te he visto y... tienes morbo y una lengua muy bonita...
[Son las siete de la mañana, una hora menos en Canarias...]
Me levanté empapado en sudor. Incorporarme de la cama y pasarme las manos por la cara. Creo que debo dejar de tomarme el ZzzQuil y cambiarlo por dos chupitos de Jager o tres tercios de Alhambras verdes...
"En tu oído hay mil historias, en mi lengua una guerra mundial, en tu cama mil memorias, en mi cuerpo nada es por azar, morderse el labio, dispararse a matar..." (Juancho Marqués).
Apagarlo todas las luces. Poner música de fondo. Encender una cerilla y prender una vela. Quedarme obnubilado mirando la cera derretirse.
- ¿Qué pasa? ¿Cómo estás?
- Estoy y respiro.
- Ya, porque si no serías una piedra. Me refiero a que cómo estás de verdad.
- Bueno...
- Ya vas digiriendo el sentimiento de culpa absurdo que te ha estado comiendo durante tres días... ¿o no?
- Algo así, pero sigo sin entender por qué lo tengo.
- Es sencillo. En el fondo tienes orgullo y te lo han dañado.
- No, creo que no es orgullo.
- Es orgullo, porque si no, no hubieses lo hubieses desarrollado. Te sientes como un gilipollas porque has dejado que jueguen contigo, y, te guste o no, te habías ilusionado.
- No sé si es eso exactamente, pero se le parece.
- No pasa nada, te has creído lo que te han dicho, palabras bonitas que escondían veneno y te han entrado hasta el fondo. De ahí que tengas ese hastío interior ahora mismo.
- Creo que esto me pasa por ser demasiado bueno, o quizás que soy imbécil, simplemente.
- Tampoco te machaques. Actuaste como consideraste oportuno, elegiste, pero eres humano y te puedes llegar a equivocar. No hay nada raro.
- Ya, pero quiero cambiar, convertirme en un hijo de puta y que estas cosas no me pasaran.
- ¿Y qué sacarías en claro? Ibas a ser un puto infeliz.
- Sufriría menos.
- A la larga, más. Mira, llevo observándote tiempo, no eres malo y no conseguirás serlo por mucho que te lo propongas. Sé sincero, ¿serías capaz de cambiar y asumir todas las consecuencias?
- Creo que no.
- ¿Por qué?
- Porque tengo miedo de portarme como un cabrón justo con la única persona que no se lo merece.
- ¿Aunque no la conozcas y no sepas si va a ser así?
- Aunque sea así...
- Ahora entenderás lo que te decía. Sé todo lo que se te ha estado pasando por la cabeza durante los últimos días. Sé de todas las disyuntivas en las que has estado, los condicionales que te has estado planteando. Todas las realidades paralelas que no se van a cumplir, tus pensamientos de venganza y odio. Y siento decirte que no eres así. De hecho, lo que tienes ahora es un sentimiento de decepción. Decepción contigo mismo, porque has sido capaz de creer y de caer, otra vez, de ahí esa desesperanza, y ves de lejos un punto lleno de dolor.
- Necesito más aplomo para algunas cosas.
- Lo único que necesitas es perdonarte a ti mismo. Has desatado una guerra interna, contigo mismo. Te odias. Has perdido la paz mental que tenías, tu equilibrio, la templanza, aunque ahora la estás recuperando poco a poco.
- Y no creerme las cosas de entrada.
- ¿Sabes...? Creo que ese tampoco es tu problema. Eres así tío, y es cuestión de tiempo que des con tu alter ego. Pero como te decía, primero tienes que perdonarte a ti mismo. ¡Ah! Y sobre lo otro, ¿qué te dice la experiencia sobre las segundas oportunidades?
- Que nunca fueron buenas.
- Bueno, y si fuera al revés, y tú te dieras cuenta de la cagada que hiciste, ¿querrías otra oportunidad?
- No creo que me atreviera a pedirla, por decencia y porque sé que con las ilusiones no se juega.
- Y lo sabes tú, que tienes el corazón en obras permanentes, en una continua destrucción y reconstrucción. Pero la pregunta es sencilla ¿sí o no?
- No lo sé.
- Sí lo sabes, otra cosa es que tengas miedo a decirlo. Y tú lo aplicas en tu vida. Siempre has dado segundas oportunidades. Hasta a la gente que te ha fallado.
- No es lo mismo.
- Es lo mismo y lo sabes, ¿o empiezo a sacar nombres?
- Cabrón.
- Asúmelo. Te guste o no, hay algo de fe en la humanidad por gente así.
- O sea, que me estás diciendo que al final mi vida se resume en ir abrazando al dolor, hasta que deje de doler...
Se encogió de hombros y sonrió.
- Hemos tenido suficiente por hoy.
Volvió a sonreír y de su pecho comenzó a salir una luz blanca tan brillante que casi cegaba, que se iba haciendo más y más grande.
Y volví a la conciencia de la vela de nuevo, aunque no era exactamente igual, ahora se mostraba azulada con una llama verde, y aromas de lima y menta.
" ¿Y ahora dónde estás? Mi ángel de la guarda" (Recycled J ft Aleesha)
- ¿Y ahora qué? -dijo con voz seria e inquietante-. No te voy a decir un "te lo dije" pero te lo dije. Te has creado tu propio infierno simplemente por no haber sido capaz de cambiar tu manera de actuar, o de ver venir la hostia (y que sepas, que se veía venir). Ahora, también te digo, que de esto habrá segunda ronda.
- ¿Cómo...?
- Que de esta mierda habrá segunda ronda. Es cuestión de tiempo. Me jode decírtelo porque me gustaría verlo venir descojonándome en el sofá, pero haz memoria. ¿Cuántas veces te pasó que volvieron a tocar en tu puerta?
- Visto así...
- Lo único que te pido es que no seas tan jodidamente huevón como para cagarla de nuevo.
- ¿A qué te refieres?
- Que no confíes tan rápido, y que pareces subnormal a veces. ¡Mírate los putos brazos!
- Y los hechos.
- Y las palabras, y por eso estamos teniendo esta conversación.
- Ya pero, ¿y si...?
- ¿ACDCD?
- ¿Y sí da la puta casualidad que me porto mal con la única persona que no se lo merece...?
- ¿Y es que no te vas a aburrir nunca de romperte por dentro? Pasarás de tener trocitos a tener polvo.
- Pero va en mi naturaleza.
- Y en la trasmutación del átomo. Pareces la fábula de la rana y el escorpión. Y siempre eres la rana.
- Vale, ¿cómo arreglamos esto...?
- Ahora mismo estás orbitando los círculos de Dante. Tienes un sentimiento de culpa enorme por no haberte dado cuenta de que esto iba a pasar. Normalmente nos pasa, a todos los seres humanos, somos capaces de perdonar a los demás antes que a nosotros mismos. Somos ídolos de oro con los pies de barro, que al más mínimo descuido se desmoronan. Si quieres que te sea sincero, y por mucho que me guste regodearme en tu dolor, no tienes la culpa. Has actuado en función de tus valores, de lo que creías justo, de lo que querías, aunque ahora estés así. Sólo tienes que tener en cuenta que ya no hay molinos, quijote. Bueno, eso y lo que te pasa siempre, crees que el término medio es para cobardes, y en cierto modo, lo es, pero también es la manera de no verse abocado a esta situación.
- ¿Soy valiente?
- O inconsciente, según lo quieras ver. Ahora tienes un peso en la espalda grande, el de la decepción, más contigo mismo que con ella, y tienes que saber ver esas situaciones y aprender de ellas. Ahora olvida rápido, ya sabes lo que dicen de los clavos, y quien dice clavos, dice polvos. Por cierto, no esperes nada, y prepárate para todo, esa es la clave para sobrevivir.
- Lo dices como si fuera una guerra.
- Y lo es. ¿No escuchaste esa frase de "nothing's fair in love and war"? Pues eso mismo. Ahora pasarás a ser un recuerdo, estarás en un segundo plano, en un rincón de su mente, pero amigo, no somos de quedarnos en un rincón, tarde o temprano ese recuerdo saldrá. Tan pronto como las cosas se tuerzan y no haya dios que las enderece. Lo sabes tú y lo sé yo. Y buscará en otros labios y otros cuerpos tu calor, y esa sensación de cariño, sin encontrarla. Se dará cuenta de lo perdido. Echará de menos las caricias por el brazo y los abrazos del post coito. La sensación de mirar a los ojos y ver un alma noble, una sonrisa pícara, un cuerpo y una mente, y te imaginará cada noche, abrazándose a la almohada, entre suspiros, añorará cada centímetro de tu piel, el modo en que follabais, tu lengua recorriendo los rincones más oscuros de su cuerpo, los orgasmos a la luz de las velas, las copas de vino o de cerveza. Se le escapará una lagrimilla al imaginarte con otra, por lo perdido, por lo vivido, por lo malquerido y lo despreciado. Dudará, si escribirte o no, porque sabe que es una puerta cerrada pero que en realidad está entornada....
- ¿Entornada?
- Sí, porque eres gilipollas, no me cortes que sigo. Está entornada pero debe ser chapada a cal y canto. Lo que no estoy tan seguro es que seas capaz de hacerlo, de ser bueno a ser tonto hay una delgada línea que traspasas cada dos por tres. En fin, como te comentaba. Serás un recuerdo enmarcado en oro, un atisbo cuando se tuerza todo y la realidad es que seguirás estando tumbado en la cama solo.
- Creo que he tenido suficiente por hoy -determiné-.
- Aún no hemos...
Y apagué la luz y desapareció del cristal de en frente mía.
"Cargando con la culpa de tener a la mejor de mis sonrisas afrontando la peor de las angustias..."
[Suena música de fondo Piezas - Sangre, sudor y páginas ] "... será que las desgracias nunca vienen solas y que por ello las balas acompañan a la pistola...".
Últimamente he tenido conversaciones profundas con mis demonios. Me lo advirtieron, confiar en tu instinto, sólo en tu instinto. Me venían a repetir la misma historia de siempre, sobre las inmundicias del ser humano y su podredumbre, de lo absurdo del amor y los sentimientos, de la bondad como lacra mundial, y casi, con todos aquellos tópicos eran capaces de componer una sonata. Sonata que sonaba con violines y un piano, con voz dulce de terciopelo y que escondía los mayores infiernos tras de sí.
Supongo que me aprendí la canción. Supongo que al final, por repetición, alguna de esas ideas se instauró en mi cerebro y germinó. Desde entonces, miro con desprecio a lo emocional, fruto de una transformación que se ha ido recrudeciendo con el tiempo. Es algo fácil de entender, y aún más de conseguir.
Sólo tendrías que coger a un hombre bueno y de comportamiento noble. Una persona diferente a las demás, que en lugar de ser capaz de matar por algo, sea capaz de morir por ello. Miéntele. Juega con sus sentimientos. Traiciónale. Haz que se sienta estúpido. ¿Recuerdas aquella frase, la de "no te conviertas en aquello que te hicieron"? Ignórala. Entonces habrás sido capaz de acabar con lo más precioso de ese ser humano, su esperanza y su ilusión.
Nunca juegues con el corazón de un hombre bueno...
Ella era la soga colgando en mi patíbulo, meciéndose suavemente con el aire en las primeras luces del alba. La resaca de las últimas noches, el sabor a whisky con redbull, esa puta bomba de relojería que haría latir hasta al corazón de un muerto, un chupito de absenta y la quemazón en el pecho. Era el olor a petricor en una noche de verano, una brisa cálida en el mes de octubre, el olor a bizcocho recién hecho, una nana de cuna, el llanto de un bebé, el silencio de un difunto, unas rosas floreciendo en febrero. La canción que tarareas casi sin darte cuenta, un boleto premiado que no te saca de pobre pero te hace sonreír. La voluntad de sobrevivir del suicida, las ganas de morir por algo, la presencia que hacía el aire denso.
Ella era todo lo que cantaba Lechowski, todo lo que duele inspira.
Y mientras tanto, yo estoy en esta cornisa, mirando al infinito, haciendo equilibrio sobre un pie y dudando si tirarme de cabeza al mar de sus ojos o salir corriendo en dirección contraria. Las interrogantes que desfilan por mi espina dorsal como una procesión de orugas que acaban incrustándose en lo más profundo de mi cerebro.
Que no sea el miedo. Que no decida por ti. Que no sea él quien te domine. Que hagas lo que hagas, sea por tu propia voluntad. Que no elijas dentro de la vorágine de los "y sis". Que no te guíe, tampoco, el omnipresente dolor. Él siempre estará presente en tu vida y formará parte de ella de manera inexorable, haciéndote crecer, a veces a marchas forzadas y otras con toques de atención, para que aprendas.
Que no se junten esos dos sobre tus hombros y empiecen a susurrarte al oído. Que no te digan que las historias están escritas, y que según comienzan, así terminan. Que no te coman la cabeza con sus "dejà vú" de ilusionistas. Que no enlacen las experiencias vividas con tu realidad. Que no desdibujen tu presente con ecos del pasado, ni tampoco intenten pintar un futuro con la sangre seca de heridas cerradas.
Levanta. Reacciona. Vive. Olvida. Ama. Olvida. Quiérete. Ama. Respira. Sólo tú eres el dueño de tu destino.
"Hoy te miré y me perdí en la inmensidad del mar azul que guardan tus ojos" (Arri).
Donde no hay lugar para la esperanza y la fe puso tierra de por medio. Donde no crece hierba, ni sentimiento y sólo graznan cuervos y grajas. Donde se cambia la sinceridad por el placer, y las mentiras son profundas y dichas a los ojos sin un ápice de titubeo.
Como una tormenta de verano estallando, empapándolo todo, con relámpagos iluminándo y truenos haciendo que el corazón se encoja a cada estallido, consiguiendo que las calles se limpien, como las almas de los zoquetes que como yo caminan a deshoras y sin paraguas.
Cuando se desaten gritos y golpes, y el sonido se amortigüe entre colchones y pestillos echados, y los muebles crujan hasta astillarse. Cuando los ríos de sudor lo empapen todo, y la sangre se acumule, casi hirviendo, luchando por contenerse dentro del cuerpo. Cuando las pupilas se dilaten y los puños se aprieten, como furia retenida, como rabia disimulada, como sábanas arrugadas.
Quien consiga cambiarlo. Quien tenga cojones a entrar en esta puta guerra de sexo entre almohadas. Quien venga armada hasta los dientes, dispuesta a llevárseme por delante, a troncharme el cuello obligándome a escuchar a otro corazón que late como el mío. Quien sea capaz de domesticar a todos y cada uno de mis demonios y también mis sentimientos, y decirme, cuando todo explote, que todo saldrá bien.
Sólo entonces, tendrás en la mano todo mi ser, y podrás decir que soy tuyo.
Pero lo dudo. Dudo de la valentía y de la confianza, dudo de los sincericidios postcoito, de los sentimientos que surgen a las pocas horas de conocerse. Observo mentiras veladas y dulces, y medias verdades, y el azúcar mezclado con cianuro de cada caricia y beso sobre mi piel.
"Y tú con tu boca en cualquier bar de copas, regalando besos, bebiendo la copa..." (Huecco y Kutxi - Idiota)