lunes, 12 de abril de 2021

Huir

Perderse por los paisajes de mi mente es encerrarse en el laberinto con el Minotauro. Un bosque de pensamientos y emociones que cada uno de los días ha ido dibujando, y que, a la vez, esos días han ido retorciendo y encombando, entrelazando y enmarañando, haciendo de ellos un castillo inexpugnable. Suena el martillo y el yunque, saltan las chispas, se restaura la armadura, se entrelazan los anillos de la cota de malla, se remachan los escudos y se templan las espadas. 

Emprendí la huida hacia adelante. Al galope. Corazón equino, semblante serio. Y en la mirada ascuas humeantes que esperan ser azuzadas por el viento del norte, y frío en los labios y en las manos al detener la marcha durmiendo en oscuras vaguadas, en cañadas lóbregas, en cárcavas malditas, acunando pesadillas y sabiendo, que cada noche hay, desde lo más profundo de mi pecho, una habitación con vistas al mismísimo infierno.






lunes, 5 de abril de 2021

Viaje a Éfeso

Decían los griegos que no te bañas dos veces en un mismo río. Que la vida es ese río. Y yo me reía. 
Me he desadaptado. Ya no reacciono a tiempo al constante cambio, había hecho mis planes, imaginado futuros, me pilla a contrapié, tumbado en una hamaca en una playa de Jamaica. Todo se transforma. Mi cabeza ahora es Beirut. Había pensado y decidido, había creído ser capaz de abrir lo ojos y una puerta al cambio, necesario, para progresar, y es ahora cuando el futuro cierra la puerta delante de mí, recurriendo a la inviolabilidad domiciliaria. 

Una maza y un ariete. Una carga de apertura. Una rosa con espinas. Un hasta luego que se escribe con lamentos. Darle la vuelta a la puerta y bajar los escalones que llevaban hasta tu corazón. Salir a la calle y bajar la mirada -este momento me suena-, ponerme los cascos escuchando canciones que no hablen de ti. Dormir en pelotas, que me arrope el frío y la soledad me folle tan duro que pierda el conocimiento, que tenga resaca de sentimientos al despertar, y que para ir a trabajar mezcle cafeína con pastas.
"Y es que combino tan bien mi carisma y el dolor..." (Natos, Waor, Recycled J).

jueves, 1 de abril de 2021

Siete Quizases

 El viento trajo nubes negras hasta mis orillas, dejé de ver mi sombra en el suelo, miré hacia arriba e inspiré. El olor a tierra mojada, el frescor de la humedad con los veinte grados que hay fuera, marcharme lejos, casi en un viaje astral. Estoy sin estar, soy sin saber si soy o no, tengo una extraña sensación de estar dando tumbos por el mundo, de no haber encontrado mi espacio.

Hoy miraba por la terraza del séptimo piso del ático, veía aquellos montes y no los reconocía como míos. Desarraigado, apátrida, sin Dios, sin Rey ni bandera. Y pensaba, que quizás era más feliz cuando llamaba hogar a tus brazos, cuando la sensación de ser rico y afortunado era únicamente verte amanecer, cuando no había enfermedad que no curase un abrazo.

Un nudo en la garganta, un parpadeo y una mueca de dolor a la que acompaña un suspiro. Gesto duro, apretando labios y puños, cara de mala hostia y un puñetazo contra la pared. Al igual hubiese sido mejor golpearse el pecho como si quiera partirlo en dos. Supongo que será la ignorancia de no saber o la sapiencia de saberse ignorado, o desdibujado, o roto. Como un sonajero de sentimientos.

Quizás me equivoqué. Quizás me volví a equivocar. Quizás sobran quizases, o lanzas en el costado.  Quizás el silencio grite fuerte. Quizás me odie. Quizás me quieras. Quizás la nada o el todo.



martes, 2 de marzo de 2021

El pozo de los deseos

Cada noche llaman a mi puerta, sin avisar, golpeando con fuerza con nudillos huesudos, cada uno de los recuerdos que compartimos. Se me anudan las palabras a la garganta y me asfixian, giro la cabeza, asintiendo tácitamente y diciendo "Joder, cómo duele", y empiezan a saltarse las lágrimas.

Necesito una cerveza y no pensar. Una serie de mierda. Ver el dolor en otros o sentirlo más fuerte. Gritar o tirar la vajilla por la ventana. No lo sé. Un abrazo, un combate de boxeo, un bofetón o un "tranquilo todo saldrá bien". Una mentira piadosa o una verdad llena de espinas, porque la verdad es que la hecho de menos. Echarle sal a la herida que escueza y cicatrice. Vomitar toda esta mierda y ser capaz de dormir. Sin tener pesadillas, sin que venga a verme en sueños, parar de darle vueltas a la cabeza, soltar la culpa que llevo encima, saltar el muro, nadar a favor de corriente, hacerle el amor al tiempo y que pase rápido, que me anestesie y borre lo malo. Que preserve lo bueno y jamás lo borre consiguiendo que no me hagan más daño...


¿Por qué no olvidamos? -dijimos-.

Porque no se puede -pensamos-.


martes, 9 de febrero de 2021

Insomnio

 Son varias ya las noches en vela, son varios e inconclusos, los minutos que no he pensado en ti, desde el adiós en el metro. Son horas intentando autoconvencerme de que era lo mejor para los dos, que habíamos entrado en una espiral de destrucción, y no lo consigo. He intentado buscar motivos para odiarte y olvidarte, sin éxito. Desde la política a los gustos, y no me sale. Hasta probé a buscar nuestras discusiones y retorcerlas para culparte de algo de lo que eras inocente. Y es imposible, además de injusto.

Si me dieran a elegir un deseo, dudaría entre volver atrás y disfrutar cada uno de los momentos que pasamos, o regalarte toda la suerte de mi vida, porque sin duda alguna, te la mereces. Creo que no he conocido hasta la fecha tanta bondad en una sola persona. Así que me niego a odiar, a olvidar, a enterrar los recuerdos y desterrarte, prometo guardarte con mimo y con la dulzura que me ha faltado en estos meses, en mi memoria. Sólo te deseo que te pasen cosas buenas.



"Romper de una vez por todas las riendas que me atan a este don innato, el del fracaso..." (Martín Romero - La lengua de nadie).


domingo, 7 de febrero de 2021

Openheimer

Una gran detonación. Un hongo que se eleva por encima de la ciudad. Una reacción exotérmica y una onda expansiva de cuatro mil grados centígrados que provocará que todo lo que haya en un radio de cuatro kilómetros y medio se reduzca a cenizas.

A veces, pienso que el amor es capaz de eso y a la vez de todo lo contario, pero hoy siento lo primero. Una explosión, un temblor, una bomba detonando y después el silencio. El silencio que asegura la desolación. La transformación del vergel en páramo, la calcinación de la tierra, como si Othar hubiese paseado por cada uno de los rincones de mis adentros. Como si Cupido se hubiese disfrazado de Openheimer, y en vez de saetas lanzara a Little Boy. 

Abrázame una vez más. Antes de que se me funda la piel y dejemos de ser. Déjame desearte el mayor de los éxitos y que el mundo te trate justamente, y que te recompongas después de que nos hayamos hecho cenizas...



"Prométeme que yo he sido, el mejor de tus errores..." (Rayden & Alice Wonder)

El final

 El techo me mira fijamente y me habla. Hoy no me va a dejar dormir. Ni después de cuatro tilas bajan las pulsaciones ni las taquicardias. Hasta la boca se reseca y las cuerdas vocales se enredan haciendo nudos que ni Houdini sería capaz de deshacer. Ya no hay palabras. Solo silencio. La cabeza se dobla mirando al suelo ante la inexorable realidad: Somos un fuimos. 

Y resbalan lágrimas pensando que pudimos ser y no fuimos, que jamás seremos. Que lo dimos todo y perdimos, incluso a nosotros mismos. La lluvia que nos mojaba hoy era de plomo, y nos pesaba. Nos hundimos en el cieno pétreo de una ciudad impersonal. Ahora el sabor amargo en las papilas, la carga eterna del odio propio y la culpa, el dolor escrito con tinta por cada uno de nuestros tatuajes. El corazón y la daga, la frase de Ovidio.

Pensar que esto es un escollo, que hay pasos detrás, recordar con mimo todos y cada uno de los buenos momentos que nos hemos regalado, y no olvidarlo. Sobre todo eso, no olvidarlo. Y prometerme no odiarte jamás porque una parte de mi corazón, ha sido, es y será tuyo. 

...lo más triste es saber que las meigas tenían razón...