miércoles, 9 de agosto de 2017

Platero

Me cansé de tirar del carro y decidí bajarme del mundo, los varazos en el lomo y los golpes en las costillas dejaron de tener efecto. Las voces no me asustaban. Los latigazos ya no dolían. Las orejeras cayeron al suelo y me dejaron ver los colores de la luz, una tan intensa que casi cegaba.

El yugo ya no pesa, ni el barro pegado a mis cascos. La libertad se viste de aire y voltea mis crines trayendo relinchos y rebuznos, sopla dientes de león mientras sueño todo aquello en lo que quiero convertirme.


Quizás no me salgan alas, quizás no se torne mi piel plomiza del color de las nubes, quizás mañana no sea lunes…

"¡Qué más da! Voy a pelar... Hasta que mis puños puedan" (Silencio Absoluto)

lunes, 3 de julio de 2017

Reflejo

Llegará un día en el que será el espejo quien te escupa las verdades a la cara.

Y te darás cuenta de que no eres tan guapo, ni tan fuerte, ni tan bueno, ni tan listo, ni tan delgado, ni tienes tanto pelo, ni eres tan inteligente como creías. Será cuando aprendas que has madurado. Cuando aprecies el valor de las arrugas, el color de las ojeras, la aspereza de los callos, la puta alitosis mañanera y el amarillo del café de los dientes descolocados.


Cuando los rescoldos de los fracasos te recuerden que el sino de tu vida son las promesas de las manos llenas y la cruel realidad de los bolsillos vacíos.


Somos dos circunstancias que se encontraron por error.

lunes, 5 de junio de 2017

Animales nocturnos

Entenderás mi miedo a dormir cuando seas capaz de imaginar cuán lento pasan los minutos cuando la distancia se interponga entre nosotros, cuando veas disolverse el olor de las primaveras bajo los rayos de luna, cuando notes cómo la dama blanca te persigue en sueños y te invita a bailar con ella.

Agárrame fuerte y no me sueltes. Amárrame a tu cintura. Ata mis piernas a las tuyas con nudos de carne. Que nuestros dedos formen olas y nuestras respiraciones suave brisa, que nos excitemos y todo se torne tempestad.

Apriétame contra tu pecho cuando los primeros rayos de sol golpeen tu ventana y me echen de tu casa y tenga que salir volando por la ventana. 
Lejos, persiguiendo la noche, siguiendo soñando y soñando siguiendo la próxima noche de este amor que sólo los animales nocturnos como nosotros, somos capaces de comprender. 

"Cuenta los barrotes te tiene la jaula de mi pecho"


lunes, 24 de abril de 2017

Monfragüe

Cuando apago las luces y todo se queda en silencio, brota de cada uno de mis orificios un humo negro y espeso que se condensa en el techo.

Después, comienza a formarse de esa masa amorfa y dispersa, nubes de pájaros negros, vestigios de mis pensamientos diarios, que empiezan a volar en círculos alrededor de mi cabeza. No son águilas que extienden sus alas para que vuele sobre ellas, no son cuervos que anuncian muerte y malos augurios, ni ruiseñores que alegran las mañanas, son buitres.

Buitres. Negros y leonados. De esos que aparecen cuando la muerte está próxima, de los que huelen la podredumbre del hombre y su carne, la debilidad puntual, la oportunidad de alimentarse de mis entrañas, de escarbar con su puntiagudo pico dentro de mi cerebro y remover hasta la última de mis neuronas.

Creo que por eso no soy capaz de dormir sin despertarme. Porque los buitres abren sus alas y los oigo aproximarse, sin otra intención que despiezarme.


martes, 18 de abril de 2017

Central Park

Aún no sé por qué estoy aquí.

No sé si este es mi lugar o aún tengo que encontrarlo. No sé qué me trajo hasta aquí. Ni si fue un azar del destino, o la suma de todas las decisiones erróneas de mi vida, la integral de los riesgos, el producto de mis escasas opciones elevadas al máximo exponente.

Sigo sin saber por qué vine aquí.

Ni se fue una equivocación o un acierto, si quizás deba retirarme a tiempo o esperar hasta el minuto final, agotar opciones, seguir luchando o agitar la bandera blanca en señal de rendición.

No sé si seguiré aquí.

O si me marcharé sin decir adiós. Sólo sé que estoy viviendo.  

"Debería ser tantas cosas pero me consuela 
Saber que si las fuera no sería yo 
Si hoy del aire solo queda la presión 
Y es como si le quitasen el Central Park a Nueva York"
 Piezas - Holden Caulfield. 


domingo, 16 de abril de 2017

Fénix

Y aquí me tienes, un día más, viendo amanecer, celebrando el respirar, el saber que sigo vivo, el vivir un día más en el alambre, quizás más como un modo de vida que como una condena.

Como ese tipo de condenas que sólo tienen los supervivientes natos, aquellos que son capaces de bucear entre un mar de mierda y salir vivos, sin saber cómo. 

Sólo los más fuertes. Sólo los más recios. Sólo los condenados a no rendirse jamás.

Porque claudicar es un privilegio concedido a unos pocos, mientras que a otros, por el contrario, se nos exige vivir, arrastrarnos entre la inmundicia, sangrar y curarnos para luego resurgir, y luego volver a hundirnos. Cómo un fénix. Como algo inesperado y ajeno a toda lógica y razón.

Como algo casi inhumano.

"Qué duro eres, cabrón" (Un amigo mío). 


lunes, 10 de abril de 2017

Mrs. Streep

Después de un cruce de miradas rápido en la barra se acercó a mí y me preguntó el porqué de mis ojeras, me dijo que olía a soledad y que quería compañía. Después me pidió que la invitara a una copa.

Vestía de negro y encaje, con los labios rojos, me preguntó por mi vida, le respondí con evasivas, después me preguntó mi nombre y le mentí, y se dio cuenta pero disimuló. Compartimos una charla sobre poesía, hablamos sobre Clint y Meryl Streep en los Puentes de Madison, de los sentimientos humanos, de las mentiras por compromiso, de las verdades a medias, de la mejor canción de rock y el último tango en París. Fue a pagar, lo suyo y lo mío, y me quedé con el cambio.

Acabamos en su casa, desnudos por el suelo. Follamos en el sofá, en la cama y en la cocina. Hicimos que hasta el mismo Dios sintiera envidia por un momento. Sentimos la anarquía de nuestros cuerpos, sus labios en los míos, mi lengua en su sexo, sus manos en mi torso. Sudamos. Tanto que casi nos derretimos. Nos corrimos. Tanto que olvidamos nuestros nombres.

Y nos quedamos enroscados. No por amor, sino por cansancio. A la mañana siguiente me fui corriendo, antes de que se despertara, no fuera a ser que se hubiese enamorado de mi tristeza.


Luego volví a desayunar las dos cucharadas amargas de café soluble de todos los días.


"...un valiente que ahora sólo le basta el verte para estar feliz..." (Bocanada)